2.2 Fundación de una colonia en 1865
Fue en esta época cuando Michael D. Jones regresó a Gales de su viaje a Estados Unidos. Nacido en 1822 en Llanuwchllyn en Gales, Jones viajó a Ohio en los Estados Unidos en 1848 para “comprender las ventajas y desventajas de los galeses en América” (cf. Tudur 2006: 39, traducción mía). Ese mismo año creó Jones la Cymdeithas y Brython (‘sociedad de británicos’), que ayudó a los campesinos galeses empobrecidos a emigrar a los Estados Unidos. Durante su estancia allí, observó que mientras los nuevos inmigrantes se esforzaban por hablar galés entre ellos, sus hijos solían abandonar la lengua para integrarse mejor en la sociedad estadounidense, y empezó a preocuparse por el futuro de la cultura y la lengua galesa, tanto dentro como fuera de Gales (cf. Tudur 2006: 115–116).
Junto con su colega, Cadwaladr R. Jones, empezó Michael D. Jones a sentar las bases de lo que será una colonia galesa gobernada de forma independiente por galeses de parla galesa. Al principio, debatieron los méritos de ubicarla en los Estados Unidos, Canadá o incluso Palestina, pero después de oír hablar de un pequeño asentamiento galés en Río Grande do Sul en Brasil, sus pensamientos se dirigieron hacia el Cono Sur (cf. Tudur 2006: 191–192).
Otro partidario de la fundación de una colonia galesa, Hugh Hughes, entabló conversaciones con el cónsul argentino en Londres. Le informaron de que era probable que el gobierno de Buenos Aires estuviera dispuesto a otorgar concesiones generosas a cualquier persona dispuesta a establecerse en ‘el desierto’, como se conocía entonces a la Patagonia (cf. Tudur 2006: 217–218).
A pesar de estas grandes afirmaciones, el Congreso Argentino se mostró reticente en principio a la instalación de lo que consideraban colonos “ingleses” en la Patagonia, ya que las tensiones eran tan elevadas en aquel entonces –como lo son hoy en día– por las Islas Malvinas. Solo después de algún tiempo y gran habilidad política del ministro del interior en funciones, Guillermo Rawson, se pudo aprobar al final una ley que otorgaba amplias libertades a los europeos que quisieran instalarse en la Patagonia. Entre “una amplia medida de autonomía local”, la ley también incluía “concesiones de tierras y ganado, [exención] del servicio militar durante diez años” (cf. Owen 1977: 8; traducción mía).
Los alimentos donados a los colonos fueron recibidos con gratitud, ya que los primeros años del asentamiento estuvieron marcados por malas cosechas y desastres naturales, incluyendo una inundación que destruyó muchos hogares y cultivos (cf. Owen 1977: 14). En 1868, dos años después de su llegada, el gobierno argentino proveyó junto de comida a los colonos de rifles y municiones para que pudieran ayudar con los “problemas de los indios”. Sin embargo, los galeses decidieron utilizar estas armas para cazar en busca de alimento, bajo la tutela del pueblo tehuelche, y pronto se estableció una fructífera asociación comercial entre ambos pueblos. (cf. Owen 1977: 18).
Durante las dos primeras décadas, después de que la colonia finalmente lograra ponerse en pie, la colonia se había gestionado como una operación puramente galesa, aislada del resto del país. Esta no era la forma de inmigración anglosajona que el gobierno argentino esperaba, por lo que el Congreso, que al parecer nunca había confiado plenamente en los colonos, decidió negar a los galeses el derecho a formar un gobierno local, derecho que sí se había concedido a muchos otros grupos de inmigrantes, si bien aquellos que abrazaban la “argentinidad” (cf. Williams 1991: 55). Esto significó que cuando el estado comenzó su programa de homogeneización étnica y asimilación cultural a cambio del siglo, los galeses no estaban en condiciones de resistirse eficazmente (cf. Williams 1991: 265).
En 1896, se promulgó una ley que proclamaba que toda la enseñanza en el país debía realizarse a través del castellano y en 1899, los profesores de lengua galesa fueron sustituidos por otros de lengua castellana procedentes de la Escuela Normal de Paraná (cf. Williams 1991: 245). A partir de ese momento, el galés quedó relegado a la capilla y al hogar, pero incluso estos dominios no garantizaban la protección. Una de las funciones más importantes de las capillas al principio del siglo XX era distribuir un porcentaje de los ingresos de la colonia a los colonos enfermos o sin trabajo, pero con la introducción de la seguridad social universal a través del estado, la importancia de las capillas y con esto la asistencia empezó a descender de forma constante (cf. Williams 1991: 254).
En las nuevas escuelas, los profesores, frustrados por el bajo nivel de castellano entre los niños galeses, empezaron a castigar a los que eran descubiertos hablando en galés. Esto llevó a los jóvenes a resentir el galés –a pesar de que los padres se esfuerzan por mantener la lengua en casa– y que abrazaban plenamente el castellano, finalmente también en hogar (cf. Williams 1991: 250).
2.3 Gran Oleada Inmigratoria 1880 – 1916
Por supuesto, no solo los galeses se sintieron atraídos por las generosas condiciones disponibles para migrantes en Argentina. Entre 1880 y 1916, casi 2,9 millones de inmigrantes se instalaron en Argentina, lo que significa que en la cúspide de este período, alrededor del 30 % de la población del país nació en el extranjero (cf. Brown 2010: 148). Esto fue impulsado por una serie de factores, tanto en Argentina como en los países de origen de los migrantes.
Posiblemente los puntos más importantes para los potenciales emigrantes que buscaban un nuevo hogar sean los que mencionaba en el capítulo 2.1; es decir, la amplia disponibilidad de trabajo en todo el país y los altos salarios (de hecho, los salarios argentinos superaron siempre a los de Italia y España, excepto durante las recesiones de 1891 y 1895) (cf. Brown 2010: 149), pero el historiador José Moya (1998: 45) sostiene que este primero incentivo era un factor más importante que el último, ya que Argentina experimentó una afluencia constante de inmigrantes, incluso durante sus peores depresiones económicas.
Parecía que siempre había trabajo por hacer en Argentina, y había mucho espacio para hacerlo – en el momento de su independencia, el país contaba con una superficie de más de dos millones y medio de kilómetros, pero con una población de apenas 500.000 personas; es decir, una población de una décima parte de la de Londres en un área del tamaño de Europa continental (cf. Moya 1998: 45). El desarrollo de esta tierra avanzó a un ritmo rápido, y entre 1870 y 1914, la tierra cultivada había aumentado de 500.000 hectáreas a 24,5 millones de hectáreas que sirvió para criar 74 millones de ovejas –el segundo rebaño más grande del mundo– y 25 millones de vacas a finales del siglo XIX. Además, en solo 4 décadas, Argentina pasaba de importar la mayor parte de sus cereales a ser el primer productor mundial de maíz y linaza, y el segundo exportador más grande de trigo. (cf. Moya 1998: 55)
Aunque la mayoría de los inmigrantes llegaron para trabajar en el sector agrícola, no hay que olvidar el sector industrial. La industria creció rápidamente a finales del siglo XIX y, en 1910, el 79 % de los propietarios de fábricas eran inmigrantes nacidos en el extranjero (cf. Brown 2010: 156). Si bien el centro industrial del país se encontraba principalmente en Buenos Aires, el crecimiento de la mecanización –no solo dentro de Argentina, sino también en el extranjero– benefició indirectamente a las zonas rurales del país: había una gran demanda de pieles para crear cintas transportadoras y de sebo para fabricar lubricantes, que aumentó considerablemente; la demanda de pinturas al óleo y tinta de imprenta hizo que aceite de semilla de lino argentina fuera siempre muy deseada (cf. Moya 1998: 57).
Además, Moya señala que un elemento importante para fomentar la migración –aunque no exclusivo de Argentina– fue la apertura del gobierno federal a los trabajadores extranjeros. La constitución argentina de 1853 (que duró hasta 1949) fue increíblemente generosa con los posibles colonos: “Otorgaba a todos los extranjeros ‘los derechos civiles de la ciudadanía’ y daba al gobierno federal el mandato de ‘fomentar la inmigración europea’” (Moya 1998: 50, traducción mía). En un momento dado, el gobierno incluso se ofreció a pagar los pasajes de las personas que querían viajar a Argentina para comenzar una nueva vida. (cf. Moya 1998: 52)
La abundancia de trabajo bien remunerado que ofrecía Argentina fue un tirón que atrajo a muchos europeos que al mismo tiempo estaban experimentando diversos empujones en sus países de origen. Mientras que Moya cita la necesidad de trabajo en una época de explosión demográfica en Europa y, en consecuencia, un mercado laboral sobresaturado (cf. Moya 1998: 58), el siglo XIX fue un periodo de agitación para gran parte de Europa. El trastorno social provocado por la división de Italia en el Congreso de Viena de 1815 y las luchas que se produjeron en ese país, así como la Tercera Guerra Carlista en España de 1872–1876, motivaron a muchos emigrantes a abandonar sus hogares (cf. Duroselle 1975: 29–32).
2.4 La situación actual del Chubut
Después de que el ejército argentino lograra someter a las últimas poblaciones nativas en ‘el desierto’, el gobierno aprobó la ley № 1.532 del 16 de octubre de 1884, con la intención de facilitar la administración de la región. Fue por decreto de esta ley que se creó –entre otros– el Territorio Nacional de Chubut (que en 1955 se convirtió en la Provincia del Chubut) y estableció Rawson como su capital (cf. Bandieri 2005: 155).
Fue en esta época, en 1888, cuando se inauguró la primera línea de ferrocarril que unía Trelew con Puerto Madryn. Así se conectó el interior del territorio con el océano, facilitando no solo la circulación de mercancías hacia el mundo entero, sino también de personas de todo el mundo hacia el interior (cf. Bandieri 2005: 196).
Al comienzo del siglo XX, se fundó el pueblo portuario de Comodoro Rivadavia, donde un grupo de 600 bóeres decidió establecerse tras su derrota ante los británicos en la Guerra de los Bóeres de 1902. En 1907, mientras perforaban un pozo para abastecer de agua potable a su asentamiento, estos migrantes encontraron accidentalmente petróleo, lo que dio lugar a una gran fiebre petrolera en la zona. (cf. Bandieri 2005: 202). El descubrimiento creó una demanda inmediata de trabajadores, y los emigrantes de varios países acudieron en masa a la región, sobre todo de Italia, Rusia y Portugal (cf. Bandieri 2005: 290).
Cuando se realizó el primer censo de esta nueva región en 1895, había 153 colonos viviendo en Chubut (cf. Diego G. de la Fuente 1872: 622); sin embargo, cuando se realizó el siguiente censo en 1914, la población había aumentado a 23.065. En 1960, cuando la producción de petróleo estaba en pleno apogeo, el censo registró 142.412 personas que vivían en Chubut, el 20 % de ellos nacido en diversos países extranjeras. (cf. Bandieri 2005: 215).
Hoy en día, alrededor de 500.000 personas viven en la provincia, pero desafortunadamente, el censo no recoge información sobre la herencia, por lo que no hay una manera fácil de determinar cuántas personas son descendientes de los muchos inmigrantes que llegaron a la zona en los últimos 156 años. Sin embargo, esos emigrantes sí dejaron huellas por toda la región, una de las más evidentes y más estudiadas siendo sus lenguas.
3 Estado de la cuestión
Este capítulo se ocupa del estado actual de la investigación sociolingüística en la Provincia del Chubut y se dará un breve resumen del trabajo realizado hasta hoy.
Uno de los primeros sociólogos que realizó investigaciones sobre los asentamientos galeses en la Patagonia fue Glyn Williams, cuyas obras The Desert and the Dream (1971) y The Welsh in Patagonia: The State and the Ethnic Community (1991) proporcionan un montón de información sobre la situación sociopolítica de la colonia desde su fundación hasta la mitad del siglo XX.
El Dr. Ian Johnson, cuyo trabajo se analiza con más detalle a continuación, menciona que poco después de la publicación del primer libro de Williams, el lingüista Robert Jones publicó dos estudios sobre la variedad de galés hablada en el Chubut (cf. Johnson 2007: 55). El primer de estos estudios, Amrymwiaeth tafodiaethol a phartrwm newid ieithyddol yng Nghymraeg y Wladfa (1974) (‘Variación dialectal y atrones de cambio lingüístico en el galés del Chubut’), era una investigación puramente lingüística que intentaba determinar el origen de parte del vocabulario no estándar que se encuentran en el galés patagónico, pero su segundo artículo, Cydberthynas amrywiadau iaith a nodweddio cymdeithasol yn y Gaiman, Chubut (1976) (‘Relación entre la variación de la lengua y el estatus social en el Gaiman, Chubut’), trata de los aspectos sociales del uso de la lengua en la ciudad de Gaiman, que se considera “la localidad urbana más galesa de la provincia del Chubut” (Johnson 2007: 56, traducción mía).
Jones calcula que en Gaiman el 23 % de la población es de origen galés, y el 15 % de la población es de habla galesa (cf. Johnson 2007: 56). Su análisis reveló que “cuanto mayor y más religioso era el sujeto, mayor era su capacidad en galés” (Johnson 2007: 57, traducción mía), y además que:
Defnyddir y Gymraeg yn y cartref ac yn yr eglwys gan ddewis y Sbaeneg ar gyfer pob amgylchiad arall [...]. Ni siaredir Cymraeg hyd yn oed gyda Chymry mewn swyddfeydd, banciau, ysgolion neu swyddfeydd llywodraeth lleol (Jones 1976: 57, como se citó en Johnson 2007: 57).
Un estudio más reciente y más amplio fue publicado en 1981 por Cecilia de Glanzmann y Ana Virkel de Sandler, titulado Aspectos Bilingüismos Español-Galés en el Valle del Chubut. A través de una multitud de entrevistas a hablantes de galés en las ciudades de Gaiman y Trelew, así como en la campiña circundante, pudieron confirmar las conclusiones de Jones, a saber: que los hablantes de mayor edad hablaban con más fluidez y que las mujeres solían utilizar la lengua más que los varones (cf. Johnson 2007: 58). En su libro de 1999 El Español Hablado en el Chubut, Virkel menciona también que, al igual que Jones, el galés solo se habla “en reuniones informales en entornos rurales [...] más que en público” (Johnson 2007: 62, traducción mía).
El trabajo más reciente en este ámbito fue realizado en 2007 por el Dr. Ian Johnson, de la Universidad de Cardiff. Para su tesis doctoral, Johnson realizó una investigación en profundidad en la región que pretendía descubrir cómo se perciben la lengua y la cultura galesas en la Patagonia. Su tesis, titulada Subjective Ethnolinguistic Vitality of Welsh in the Chubut Province, Argentina fue redactada a partir de la información obtenida mediante encuestas y entrevistas realizadas por los habitantes del valle del Chubut (cf. Johnson 2007: 91).
Johnson descubrió a través de sus investigaciones que los habitantes de Chubut consideraban que el galés era moderadamente vital, pero que la cultura galesa era más fuerte que la lengua (cf. Johnson 2007: 233–236).
Una investigación relacionada, publicada en 2010 por Nikolas Coupland y Peter Garrett, investigó el linguistic landscape de la Patagonia, que se define como:
The language of public road signs, advertising billboards, street names, place names, commercial shop signs, and public signs on government buildings combines to form the linguistic landscape of a given territory, region, or urban agglomeration (Landry & Bourhis 1997: 25, como se citó en Coupland & Garrett 2010: 10).
Este interesante trabajo descubrió que el galés se utiliza a menudo para destacar el patrimonio galés de un establecimiento y transmitir la sensación de que el establecimiento en cuestión ofrezca productos tradicionales de alta calidad, principalmente en los carteles que anuncian las casas de té y las panaderías tradicionales en Gaiman.
A parte del galés, se ha investigado muy poco sobre otras lenguas heredadas. Sin embargo, se han realizados unas investigaciones sobre varios aspectos de la fugazmente pequeña comunidad de hablantes de afrikáans en la Patagonia. El proyecto, dirigido por la Universidad de Michigan, se llevó a cabo en 2014 y se centró en el cambio de idioma y la integración cultural de los hablantes en las comunidades rurales de inmigrantes (cf. Szpiech et al. 2020).
Actualmente está previsto realizar más investigaciones en este ámbito, pero el trabajo de campo planeado se ha pospuesto debido a la pandemia.
4 Metodología
Una vez establecida la hipótesis de que en Chubut se hablan más lenguas que el galés como lenguas heredadas, era necesario formular un medio de recopilación de datos que fuera posible dadas las restricciones de tiempo y de movilidad.
Una investigación empírica requiere interrogar a las personas que viven en la región de interés, pero lamentablemente, debido a la pandemia del COVID-19, la posibilidad de visitar Argentina y realizar entrevistas en persona se vio imposibilitada por el cierre de las fronteras entre marzo de 2020 y noviembre de 2021. Teniendo en cuenta esta restricción, el siguiente mejor método de obtención de datos parecía ser una encuesta que pudiera rellenarse en línea, mediante del sitio web de encuestas creada por la Facultad de Ciencias Sociales de la LMU. Esta herramienta resultó ser muy útil, ya que es de uso gratuito para los estudiantes y tiene muchas opciones de programación potentes que permiten hacer preguntas creativas.
Por supuesto, hubiera sido más deseable emplear un método más directo de recogida de datos, ya que así se añadiría un elemento de control, garantizando que ninguna influencia externa afectara a los resultados. También habría garantizado que todos los encuestados entendieran la tarea que se les encomendaba, permitiéndoles hacer preguntas o mencionar cualquier duda que pudieran tener. Sin embargo, una encuesta tiene la ventaja de que no hay costes financieros para ninguna de las partes, y puede difundirse mucho más rápido y más lejos, llegando a más encuestados de lo que hubiera sido posible por otros métodos.
En este capítulo se expondrá el desarrollo y la creación de dicha encuesta, así como el lanzamiento y la búsqueda de encuestados.
Antes de comenzar la planificación de la encuesta, era necesario decidir exactamente lo que se iba a averiguar. Para obtener una información más profunda sobre el uso lingüístico en la región, la encuesta se planificó con la intención de poder evaluar sus resultados tanto con preguntas cuantitativas como cualitativas.
Como hemos visto en el capítulo 2.3, la región del Chubut –y Argentina en su conjunto– experimentó una gran ola de inmigración poco después de la llegada de los colonos galeses, pero como se ha demostrado en el capítulo 3, la mayoría de las investigaciones realizadas hasta ahora se han centrado en la lengua que trajeron los galeses a la región.
El objetivo de este estudio es, por tanto, descubrir si el galés es realmente la única lengua heredada que se sigue hablando en las antiguas colonias galesas, o si las lenguas que llegaron después del asentamiento galés también siguen siendo vitales.
4.2 Diseño de la encuesta
Para crear una imagen clara de la situación lingüística, era necesario crear preguntas que se indagan sobre la competencia lingüística y el uso de la lengua por las personas investigadas, y estas preguntas deben hacer que la investigación arroja un resultado objetivo. Según Kirchhof et al. (cf. 2010: 20), la mejor manera de lograr este objetivo a través de encuestas es formular preguntas que puedan responderse espontáneamente, sin necesidad de pensar en una respuesta. También se recomiendan utilizar, en la medida de lo posible, “preguntas cerradas” (es decir, preguntas en las que ya se presentan las respuestas), y que estas preguntas deben seguir un camino principalmente cronológico que “corresponde a la lógica de un CV” (Kirschhof et al. 2010: 19; traducción mía).
Tomando todo eso en consideración, la encuesta se diseñó con 17 preguntas compartidas en cinco partes. Además, se limitó su alcance para no disuadir a los posibles participantes (Kirschhof et al. 2010: 19).
Primera parte: Información biográfica
Esta sección sirve para recopilar datos cuantitativos, por lo que las posibles respuestas fueran preestablecidas en la medida de lo posible. Las preguntas sobre el lugar de nacimiento y el lugar de residencia tenían repuestas sugeridas, pero también era posible que los encuestados modificaran las selecciones disponibles. Estas preguntas sirven sobre todo como preguntas de control para garantizar que las respuestas estén relacionadas con la región investigada.
También será interesante ver si los resultados de esta sección reflejan los hallazgos de Williams (1991), Johnson (2007) y Coupland & Garrett (2010) que identifican a Gaiman como el “‘heartland’, or centre, for Welshness in the Chubut Valley and Cordillera regions.” (Johnson 2007: 132)
Segunda parte: Idiomas hablados
La segunda sección tiene dos funciones: averiguar cuales idiomas se hablan en la región, pero también dirigir al encuestado a la parte adecuada de la encuesta. Si el encuestado indicaron que habla galés, por ejemplo, las preguntas de la sección 3 se cambiarían automáticamente para referirse al galés.
Se presentaron seis idiomas para su selección, con un cuadro de texto para cualquier idioma adicional que el encuestado considerara que faltaba. Las seis lenguas se eligieron consultando los censos argentinos para ver cuáles eran los grupos más numerosos que emigraron a la región de Chubut, ordenados alfabéticamente para facilitar la búsqueda.
En caso de que el encuestado indicara que no habla una lengua heredada, se le dirigía automáticamente a la página 4b, donde se les preguntaba por su actitud sobre estas lenguas.
Tercera parte: Conocimientos y usos
Esta sección pretende descubrir el nivel de conocimiento de la lengua heredada seleccionada por el encuestado en la sección 2, incluso dónde la ha aprendido y en cuál dominio la utiliza.
Como puede ser difícil explicar el propio conocimiento de una lengua en términos cuantitativos, las preguntas se formularon en un tono conversacional; en lugar de pedir un número o porcentaje, se utilizó una escala móvil para completar una frase, por ejemplo: “si alguien me hablara en [idioma seleccionado en §2], no entendería nada / me quedaría con lo esencial / lo entendería sin dificultad.” También había un medio paso entre cada respuesta, lo que hacía que los datos resultantes fueran una escala de 1 a 5.
Esta fue también la única parte de la encuesta en la que los encuestados podían dejar algunas preguntas sin contestar (mediante el uso de la opción “N/D”), ya que no todos los encuestados tienen hermanos o hijos.
Cuarta parte: Actitudes
Esta sección presenta preguntas que se diseñaron para determinar las actitudes de la gente hacia las lenguas heredadas. Si una persona indicó que habla una lengua heredada en la sección 2, se le preguntó en esta sección sobre la lengua que había elegido. Si el encuestado indicó que solo habla el castellano, se le preguntó su opinión sobre las lenguas heredadas en general. Las preguntas se presentan con cinco respuestas posibles: “totalmente en desacuerdo”, “en desacuerdo”, “ni en desacuerdo, ni de acuerdo”, “de acuerdo” y “totalmente de acuerdo”.
Quinta parte: Propósitos varios
Esta sección se añadió para ayudar a evaluar la eficacia de los distintos canales de comunicación. Al indicar dónde había encontrado el encuestado la encuesta, se permite planificar mejor posibles investigaciones en la futura.
Una vez construido, se realizó una prueba previa para garantizar la claridad de las preguntas y que la estructura era razonable y lógica. Tres personas completaron esta prueba y corrigieron algunos errores gramaticales y ortográficos menores, pero la respuesta general de los probadores fue que la encuesta era adecuada para obtener la información necesaria para comprobar la hipótesis.
4.3 Distribución y obtención de los datos
Para obtener la imagen lo más precisa posible del uso de la lengua en el Chubut, era necesario garantizar, en la medida de lo posible, que la encuesta llegara al ciudadano “de a pie”. Por ello, los tres puntos de contacto que se consideraron más adecuados fueron las universidades (donde puede llegar a los adolescentes y jóvenes), las redes sociales (a las que suelen acceder personas jóvenes y de mediana edad) y los periódicos (que suelen ser leídos por personas mayores) (Consejo Nacional de Lectura 2011: 14).
Después de la prueba y corrección del borrador, se envió la encuesta final por correo electrónico a cada uno de los tres campus de la Universidad de la Patagonia, con la petición de que se distribuyera entre los estudiantes. También se publicó un enlace en Facebook, Twitter, y los canales patagónicos de Reddit y de Twitch, una plataforma de medios sociales más reciente. Además, se contactó con los dos periódicos más grandes de la región (El Patagónico y
Jornada) para preguntarles sobre la posibilidad de publicar un artículo en sus publicaciones, pero lamentablemente, no se recibió ninguna respuesta.
Para garantizar que la encuesta llegara a un público objetivo, se decidió activamente no contactar con ninguna de las numerosas sociedades culturales de la región; sin embargo, poco después de lanzar la encuesta, un miembro de la Asociación Galesa San David de Trelew se puso en contacto para dar las gracias para mostrar interés por la región, y para decir que la encuesta se está difundiendo entre otras asociaciones de galeses de la Patagonia.
Esto no era un resultado deseable, ya que, aunque ciertamente daría lugar a un mayor número de respuestas, éstas estarían sesgadas a favor de los descendientes de galeses. Para intentar compensar este efecto, se puso en contacto con la Asociación Italiana del Chubut, la Federación de Asociaciones Argentino-Germanas y la Asociación Cultural Rusa de la Patagonia con la petición de que transmitan a sus miembros el enlace a la encuesta. Lamentablemente, parece que no haya asociaciones polacas activas en la Patagonia.
Ultimadamente, se trata de una solución subóptima, porque el resulto se reduce a qué organización tiene el mayor número de miembros, o qué organización tiene más miembros activos, como se verá en el próximo capítulo. Este hecho muestra una desventaja de realizar una investigación de este tipo mediante una encuesta en línea: Una vez lanzada, la encuesta adquiere vida propia, y sin instrucciones claras sobre cómo debe rellenarse, puede devolver resultados inutilizables.
No obstante, a pesar de los problemas relacionados con el método de obtención de datos, se recogieron suficiente información para poder realizar un análisis no solo para poner a prueba la hipótesis de este estudio, sino también para poder conocer mejor los usos lingüísticos en la Provincia del Chubut.
5 Evaluación de los datos
En este capítulo se presentarán los datos recogidos a partir de la encuesta que se ha comentado anteriormente. En primer lugar, se ofrecerá una visión general de los datos antes de realizar un análisis más profundo en el subcapítulo 5.2.
En total, el enlace a la encuesta fue pulsado 388 veces. Sin embargo, de las 191 encuestas devueltas, solo 131 habían sido rellenadas en su totalidad. Este número se redujo a 114 tras una depuración de los datos que tenía en cuenta los lugares de nacimiento y residencia indicados (es decir, mediante el uso de la información proporcionada en la primera sección, las repuestas de personas que habían indicado que nacían y viven fuera de la Patagonia –o incluso en algunos casos, fuera de Argentina– fueron descartadas).
El siguiente resumen comparará los resultados de esta primera sección de la encuesta (“datos biográficos”) con el último censo de la Provincia del Chubut (INDEC 2010) para dar una idea de lo representativos que pueden ser los resultados:
| Mujeres |
82 |
71,9 % |
49,98 % |
| Varones |
30 |
26,3 % |
50,02 % |
| Preferido no decirlo |
2 |
1,8 % |
N/A |
Tabla
1: Encuestados por sexo (propios datos)
| Menos de 18 años |
2 |
1,8 % |
32,1 % |
| 18-24 |
14 |
12,3 % |
11,7 % |
| 25-34 |
11 |
9,6 % |
17,2 % |
| 35-44 |
21 |
18,4 % |
13,1 % |
| 45-54 |
27 |
28,7 % |
10,7 % |
| 55-64 |
21 |
18,4 % |
7,7 % |
| 65 o más |
15 |
13,2 % |
7,4 % |
| Prefiero no decirlo |
3 |
2,6 % |
N/A |
Tabla
2: Encuestados por edad (propios datos)
| Sin estudios |
2 |
1,8 % |
25,1 % |
| Bachiller |
48 |
42,1 % |
50,2 % |
| Licenciado |
47 |
41,2 % |
11,0 % |
| Magister |
10 |
8,8 % |
12,7 % |
| Doctorado |
3 |
2,6 % |
1,0 % |
| Prefiero no decirlo |
4 |
3,5 % |
N/A |
Tabla
3: Encuestados por nivel de formación (propios datos)
| Dolavon |
1 |
0 % |
0,9 % |
| Esquel |
19 |
20,2 % |
8,6 % |
| Gaiman |
18 |
11,9 % |
1,7 % |
| Puerto Madryn |
5 |
1,2 % |
49,7 % |
| Rawson |
3 |
3,6 % |
8,3 % |
| Trelew |
39 |
35,7 % |
28,7 % |
| Trevelin |
3 |
2,4 % |
2,1 % |
| Otro lugar |
26 |
25,0 % |
N/A |
Tabla
4: Encuestados por lugar de nacimiento (propios datos)
| Dolavon |
2 |
1,8 % |
0,9 % |
| Esquel |
13 |
11,4 % |
8,6 % |
| Gaiman |
23 |
20,2 % |
1,7 % |
| Puerto Madryn |
19 |
16,7 % |
49,7 % |
| Rawson |
4 |
3,5 % |
8,3 % |
| Trelew |
26 |
22,8 % |
28,7 % |
| Trevelin |
10 |
8,8 % |
2,1 % |
| Otro lugar |
17 |
14,9 % |
N/A |
Tabla 5: Encuestados por lugar de residencia (propios datos)
Como puede verse en las tablas anteriores, participaron tres veces más mujeres (71,9 %) que varones (26,3 %) en el estudio. El encuestado medio es mayor, tiene un nivel de estudios superior a lo que cabría esperar por observar los datos del censo por la región, y vive en Trelew, en el este de la Provincia del Chubut.
El nivel de formación superior a la media podría explicarse por el hecho de que la encuesta fue distribuida por la Universidad de la Patagonia y también en redes sociales cuyos miembros tienden a haber completado la educación universitaria (El 24,4 % de los encuestados indicó que había encontrado el enlace a la encuesta de esta manera). Otra posible razón para ello podría ser un llamado sesgo de deseabilidad social. Dicho fenómeno se define como:
Eine Darstellungsweise […], durch die eine Testperson versucht, positives Verhalten, besonders günstige Eigenschaften oder Merkmale in den Vordergrund zu stellen und gleichzeitig unerwünschtes Verhalten, Eigenschaften oder Merkmale zu verbergen. (Raab-Steiner & Benesch 2021: 61).
Aunque se aclaró a los encuestados que sus respuestas serían estrictamente anónimas, este es un factor que hay que tener en cuenta al leer el siguiente análisis. Dicho sesgo suele estar presente también en las repuestas sobre la edad, pero no parece ser el caso en esta investigación.
En las próximas subsecciones, se analizará los resultados con el objetivo de descubrir (1) qué lenguas herederas se hablan en la región, (2) a qué nivel se hablan, (3) con quién se hablan y (4) en qué dominios se usan. A continuación, se comparará cada resultado entre grupos de (a) edad y (b) nivel de educación.
5.1 Lenguas heredadas habladas en Chubut
Aunque todas las lenguas presentadas en la pregunta 6 (cf. página III del apéndice 2) de la encuesta (excepto el ruso) fueron seleccionadas al menos una vez, tras la depuración de los datos detallada en el capítulo anterior, solo quedaron el galés, el italiano y el portugués. La segunda categoría más amplia está formada por personas que solo hablan castellano, pero que han expresado una opinión sobre las lenguas heredadas. Sus actitudes se analizarán en el capítulo 5.4.
58% Galés
27% Solo castellano
11% Italiano
4% Portugués
Gráfico 1: Lenguas heredadas habladas por los encuestados (propios datos)
A primera vista, los resultados demuestran que la hipótesis formulada en el capítulo 4.1 es cierta: Aunque el galés es la lengua más representada con amplia diferencia, no es la única que se habla en las antiguas colonias galesas.
5.1.1 Hablantes por edad
El gráfico 2 muestra un desglose del uso de la lengua por edades. Por término medio, el portugués tiene los hablantes más jóvenes, y la mayoría de los encuestados –unos 40 %– pertenecen a la categoría de 18 a 24 años. Los hablantes de galés son los siguientes más jóvenes, ya que la mayoría de los encuestados –el 22 %– pertenecen a la categoría de 35 a 44 años; los hablantes de italiano son, por término medio, los de mayor edad, ya que la mayoría de los encuestados –el 31 %– seleccionaron la categoría de 55 a 64 años.
Gráfico 2: Edad de los hablantes (proprios datos).
Lamentablemente, no parece que haya datos históricos de los hablantes de italiano y portugués en Chubut con los que se puede comparar estos resultados; sin embargo, el lingüista Robert Jones recogió datos sobre los hablantes de galés en la ciudad de Gaiman. No es posible hacer una comparación directa, ya que Jones utilizó tramos de edad ligeramente diferentes a los utilizados en esta investigación (cf. el gráfico 3); sin embargo, al comparar aproximadamente sus datos con los recogidos desde Gaiman por esta encuesta (combinando mis categorías ‘menos de 18 años’ con ‘18-24’, así como ‘55-64’ con ‘65 o más’), se puede ver que los hablantes de galés se han vuelto más jóvenes en los últimos 50 años:
30%
20%
10%
0%
0–20
20–30
30–45
45–60
64+
Gráfico 3: Edad de los hablantes de galés en Gaiman en 1972 y en 2021
(Jones 1972, como se citó en Williams 1991: 256; propios datos)
Esto podría atribuirse al Proyecto de la Lengua Galesa que se instaló en 1997 con el objetivo de promover la educación en lengua galesa en la Patagonia (cf. Arwel 2020: 3). Solo en los años 2019-2020 pasaron 2,034 alumnos por la enseñanza bilingüe galés/castellano en uno de los tres colegios galeses de la región (Arwel 2020: 11). Esto también refleja el cambio demográfico de los hablantes de galés en Gales, ya que el plan del gobierno nacional para aumentar el número de hablantes nativos se basa en ofrecer educación en galés desde la escuela infantil.
Como se menciona en el capítulo 2.1.1, poco antes de que los galeses partieran hacia la Patagonia, su lengua fue condenada por las autoridades educativas inglesas por considerarla retrasada y poco conducente a la educación superior.
En cambio, la mayoría de los hablantes del italiano llegaron a Argentina desde Venecia (unos 1,822,793 entre 1876 y 1915 (Sarra 2006)), una región cuyo dialecto se considera prestigioso dentro su país, y que no se enfrentó a ninguna asociación negativa o prejuicio (Parry 2010: 67). Aunque no se dispone de datos concretos sobre el origen de los hablantes de portugués en la región, González Rouco (s.f.) identifica Lisboa y Oporto como las principales zonas que también son zonas en las que no se desaconsejaba el uso del portugués en la enseñanza.
A pesar de la disparidad en el pasado, los resultados muestran que, entre los encuestados de hoy día, la distribución del nivel de formación es muy parecida, siendo los hablantes del galés que tienen el mayor nivel de estudios, por término medio.
El bachiller, que se obtiene al finalizar los estudios secundarios en Argentina, es la calificación obtenida por la mayoría de los encuestados en general, y por los hablantes de galés (el 44 %) y portugués (el 60 %) en particular. La mayoría de los hablantes de italiano (el 54 %) tienen la licenciatura, que se otorga en Argentina tras cuatro años de educación terciaria. Muy pocas personas indicaron que han cursado una maestría (el 8 % de los hablantes de italiano y el 10 % de los que hablan galés) o tienen el título de doctor (el 4 % de los hablantes de galés y el 8 % de los hablantes de italiano).
Sólo entre los hablantes de galés se encuentra encuestados sin estudios; sin embargo, con un conjunto de datos más amplio para las demás lenguas, es probable que el número sea similar también entre ellos.
Gráfico 4: Hablantes por formación (propios datos)
Esta tendencia se refleja en gran medida en los encuestados que indicaron que solo hablan castellano, aunque un número ligeramente mayor de personas seleccionó “licenciatura” (48 %) que “bachiller” (42 %). Esto parece indicar que, aunque hablar una lengua heredada conlleva un cierto prestigio (cf. el capítulo 5.4), no hay una diferencia evidente en el nivel de formación entre los que las hablan y los que no.
5.2 Origen y motivaciones
Para saber cuántas lenguas heredadas se aprenden de forma
simultánea frente de forma consecutiva (cf. Baker 2011: 3) –es decir, aprendido en casa frente en el aula–, se preguntó a los encuestados dónde aprendieron su L2.
La mayoría de los hablantes de galés (el 33 %) habían viajado a Gales para aprender el idioma, que es algo bastante común entre los estudiantes universitarios de la Patagonia. Existen programas de intercambio, y todos los años hay visitantes y concursantes de la Patagonia en el eisteddfod nacional de Gales. Solo el 22 % de los encuestados había aprendido el idioma en casa.
Esta tendencia se refleja entre los hablantes de italiano; la mayoría (el 29 % cada uno)
habían aprendido el idioma en un país donde se habla el italiano de forma nativa o por el trabajo, el 24 % lo había aprendido en una clase y solo el 18 % lo había aprendido en casa.
Las repuestas de los hablantes de portugués están más repartidos. Exactamente una cuarta parte de los encuestados afirmó haber aprendido portugués en un país donde se lo habla de forma nativa, en casa, por el trabajo, y en una clase.
| Pasé un tiempo en un país donde se habla el [idioma] de forma nativa
|
31 % |
29 % |
25 % |
| Mi familia lo habla en casa |
22 % |
18 % |
25 % |
| Lo aprendí por el trabajo |
23 % |
29 % |
25 % |
| Lo aprendí mí mismo |
5 % |
0 % |
0 % |
| Lo aprendí en la escuela / universidad / clase de idiomas |
19 % |
24 % |
25 % |
Tabla 6: Origen de conocimientos (propios datos)
Además, se preguntó a los encuestados, si aprendieron el idioma fuera de casa, cuáles eran sus razones.
Por la mayoría de los hablantes de galés (el 31 %), les importa permanecer en contacto con sus raíces, y de los encuestados que seleccionaron esta respuesta, la mayoría vive en Gaiman, dando crédito a la teoría de que esta ciudad se considera el corazón de la galesidad en la región. El 15 % está interesado en la cultura e historia asociado con el idioma, una gran cantidad (el 27 %) está interesada en idiomas en general, y el 14 % opina que el idioma parecía interesante.
Los intereses de los hablantes de italiano están en un ámbito similar, pero con un enfoque ligeramente diferente. La mayoría (el 30 %) están interesada en la cultura y la historia asociado con este idioma, con otro 13 % que quiere permanecer en contacto con sus raíces. El 17 % lo considera interesante y el 26 % de encuestados está interesado en idiomas en general. El 13 % restante lo había aprendido para hablar con su familia.
La mayoría de los hablantes de portugués (el 33 %) habían aprendido el idioma por razones más pragmáticas; es decir, para hablar con su familia. El 22 % lo había aprendido porque está interesado en los idiomas y porque está interesado en la cultura y la historia asociada con el idioma portugués. El 11 % lo había aprendido porque quiere permanecer en contacto con sus raíces y porque parecía interesante.
| Parecía interesante |
14 % |
17 % |
11 % |
| Para permanecer en contacto con mis raíces |
31 % |
13 % |
11 % |
| Para hablar con mi familia |
13 % |
13 % |
33 % |
| Me interesa los idiomas en general |
27 % |
26 % |
22 % |
| Me interesa la cultura / la historia asociada con el [idioma] |
15 % |
30 % |
22 % |
Tabla
7: Motivaciones para el aprendizaje (propios datos)
5.3 Competencia lingüística
En sus memorias de 1984 Pethau Patagonia: Atgofion Gwladfäwr [sic] (‘Cosas de la Patagonia: Recuerdos de un Gran País’), Fred Green se lamentaba de que no solo había menos gente que hablara galés, sino que aún menos que lo hablara bien:
Daeth cael sgwrs yn y Gymraeg yn anos bob dydd. Gydag un person yn unig y cefais i sgwrs Gymraeg ddiddorol ddoe yn Esquel [...] nid Gwladfa Gymraeg mohoni bellach ond Gwladfa Batagonaidd. (Green 1984: 134).
La situación parece haber mejorado ligeramente en los 37 años transcurridos, ya que la mayoría de los encuestados estiman que su competencia lingüística es ‘regular’, no solo en galés, sino en las tres lenguas heredadas que hablan los encuestados.
Para medir la autoevaluación lingüística, se preguntó a los encuestados en la pregunta 9 (cf. página IV del apéndice 2) cómo se desenvolvería si se le pidiera que realizara tareas en cuatro áreas clave de la fluidez lingüística –es decir, comprender, hablar, leer y escribir– y sus repuestas se convirtieron en una puntuación entre 1 a 5, siendo 5 la mejor:
Gráfico 5: Competencia lingüística general (propios datos)
Los encuestados se sienten más seguros de sus competencias pasivas, calificándose en promedio con un 3 en comprensión oral y lectura, pero están más inseguros de sus competencias activas, optando en promedio por un 2 en expresión oral y escritura. Esto definiría los hablantes de cada grupo como bilingües pasivos, según Baker (cf. 2011: 3), ya que su capacidad receptiva es más fuerte que su competencia productiva. Además, permitiría considerar a la mayoría de los encuestados como bilingües incipientes según la definición de Diebold (1964, como se citó en Baker 2001: 8), lo que significa que una lengua –en esto caso el castellano– es mucho más fuerte que la otra. Esto se opone a los bilingües equilibrados, que son individuos igualmente competentes en ambas de sus lenguas (cf. Baker 2011: 8).
La estimación de la competencia lectora por encima de la media entre los hablantes de portugués se debe posiblemente a su similitud escrita con el castellano, pero esto no explica por qué la comprensión lectora en galés fue calificada más alta que en italiano. Sin embargo, puede deberse al hecho de que hay escuelas galesas en la región que enseñan a leer y escribir por el galés desde una edad temprana; sin embargo, más hablantes de italiano y portugués indicaron que habían aprendido su L2 en clases que los hablantes de galés (cf. capítulo 5.2).
Al igual que el sesgo de deseabilidad social mencionado en el capítulo 5, puede haber otro sesgo evidente en estos resultados (sobre todo en las competencias pasivas), a saber, la tendencia del medio. Esto se caracteriza porque los encuestados tienden a evitar las respuestas en los extremos de las escalas numéricas, aunque se señale que las principales causas de este sesgo son que los encuestados no quieren dar demasiada información personal o que no tienen suficiente información a mano para dar una respuesta segura (cf. Raab-Steiner & Benesch 2021: 62) – ninguno de los cuales parece aplicarse a esta pregunta. Sin embargo, podemos ver que este sesgo no es evidente cuando se trata de las habilidades activas.
5.3.1 Competencia por edad
Las respuestas dadas muestran que los encuestados de todos los grupos tienen una competencia lingüística que no varía demasiado entre sí, independientemente de la edad. En el gráfico 6 se presenta el valor medio de cada una de las cuatro áreas mencionadas en el capítulo 5.2 combinadas, y se muestra que casi todos los grupos de edad consideran que su habilidad está entre 2,25 y 3,88 en una escala de 1 a 5. Una excepción notable son los hablantes de portugués de entre 18 y 24 años: Ellos consideran que sus competencias son notablemente superiores a las de todos los demás; sin embargo, lo más probable es que esto tenga que ver con el conjunto de datos relativamente pequeño por los hablantes de esta lengua en comparación con galés e italiano.
Gráfico 6: Competencia por edad (valores medios) (propios datos)
Entre los hablantes de galés, los que tienen entre 25 y 34 años son los que mejor califican su competencia. Lo mismo ocurre con los hablantes de italiano, con este grupo calificándose a sí mismo ligeramente más alto (+0,06 puntos) que el grupo de 55 a 64 años. Entre los hablantes de portugués, todos los grupos de edad para los que hay datos –excepto, por supuesto, el de 18 a 24 años– se calificaron de forma bastante uniforme, con solo los que tienen 25 a 34 años calificándose a sí mismo algo menos competentes.
Los resultados de la encuesta indican que la competencia lingüística sigue siendo aproximadamente la misma para los hablantes de todas las lenguas educadas desde la escuela secundaria hasta la universidad (es decir, bachiller y licenciado), y los hablantes de galés, independiente de la educación, se sienten ligeramente más confiados que los de italiano y portugués.
Los encuestados que tienen estudios universitarios superiores se califican entre 1 y 1,5 puntos mejor en italiano que los que no los tienen; sin embargo, los hablantes de galés con un nivel de magister se califican bastante peor.
Gráfico 7: Competencia por nivel de formación (valores medios) (propios datos)
Una vez más, es probable es que esto resultado se deba al limitado conjunto de datos de hablantes con estas cualificaciones.
5.4 Destinatarios de la lengua
Baker (cf. 2011: 5) define a los ‘destinatarios de la lengua’ (
language targets) como las personas con las que los hablantes utilizan una u otra lengua.
Al igual que en los capítulos anteriores, el uso de la lengua es similar para los hablantes de cada una de las tres lenguas heredadas investigadas. Casi ningún hablante utilizó solo su L2 para comunicarse, sin importar con quién – la única excepción siendo un hablante de galés que solo habla con sus compañeros de trabajo en dicho idioma. La mayoría de los hablantes (57 %) usan solo el castellano para comunicarse.
Mientras que casi ningún hablante de italiano (6 %) o portugués (0 %) respondió que utilizaba generalmente ambas lenguas para hablar con la gente, una cantidad estadísticamente significativa de hablantes de galés (13 %) indicó que sí lo hacen, principalmente con amigos (19 %) y con compañeros de trabajo / escuela (17 %):
| Galés |
|
|
|
|
| solo el castellano |
58 % |
69 % |
33 % |
63 % |
50 % |
| más el castellano |
11 % |
11 % |
8 % |
8 % |
24 % |
| ambos |
11 % |
8 % |
11 % |
17 % |
19 % |
| más el galés |
4 % |
0 % |
1 % |
3 % |
4 % |
| solo el galés |
0 % |
0 % |
0 % |
1 % |
0 % |
| N/D |
15 % |
11 % |
46 % |
8 % |
3 % |
| Italiano |
|
|
|
|
| solo el castellano |
54 % |
69 % |
31 % |
31 % |
54 % |
| más el castellano |
23 % |
15 % |
15 % |
23 % |
31 % |
| ambos |
8 % |
0 % |
0 % |
15 % |
8 % |
| más el italiano |
0 % |
0 % |
8 % |
0 % |
0 % |
| solo el italiano |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
| N/D |
15 % |
15 % |
46 % |
31 % |
8 % |
| Portugués |
|
|
|
|
| solo el castellano |
83 % |
83 % |
50 % |
83 % |
50 % |
| más el castellano |
17 % |
0 % |
0 % |
17 % |
50 % |
| ambos |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
| más el portugués |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
| solo el portugués |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
0 % |
| N/D |
0 % |
17 % |
50 % |
0 % |
0 % |
Tabla 8: Destinatarios (propios datos)
5.4.1 Destinatarios por edad
Los datos sobre los destinatarios muestran una clara diferencia entre los hablantes más jóvenes y los mayores. Los hablantes hasta 34 años suelen usar solo castellano tanto con la familia como con amigos y compañeros (62 %). Esta cifra se reduce al 55 % en el grupo de edad de 35 a 44 años, indicando un cambio hacia el uso tanto del castellano como de su segunda lengua (25 %).
Los tres grupos de mayor edad –45 a 54, 55 a 64 y 65 o más– muestran una distribución mucho más uniforme en su uso del lenguaje, por lo que la selección de “N/D” es, lógicamente, más frecuente como respuesta a “con los padres” que a “con los hijos”, como es el caso de los grupos más jóvenes.
Cuando se clasifica por nivel de formación, no se nota diferencias significantes entre la mayoría de los grupos. Las personas de todos los niveles de formación indicaron que utilizan “solo” (62 %) o “más” (18 %) castellano cuando hablan con las personas indicadas.
Los encuestados que tienen el bachiller y los con un doctorado destacan por utilizar una mezcla de idiomas más diversa. El grupo con bachiller, como los otros grupos, utilizan más frecuentemente “solo castellano” (54 %), pero también “ambos” con mucha más frecuencia (17 %) que los demás.
Hay que suponer que no se pueden sacar conclusiones sólidas de los datos proporcionados por los doctorados, debido a que el tamaño de la muestra es demasiado pequeño para ser representativo (es decir, solo tres hablantes de galés y uno de italiano tienen este título). Si tomáramos los datos al pie de la letra, las personas con un doctorado nunca hablarían con sus padres en ningún idioma, y casi nunca con sus hermanos e hijos.
5.5 Uso lingüístico por dominio
La pregunta 11 de la encuesta intentaba descubrir en qué dominios los hablantes utilizan su L2, y con qué frecuencia. Resulta que los resultados fueron generalmente similares entre los tres grupos de hablantes, pero unas diferencias destacan.
Ver películas y la televisión no era muy popular entre ningún grupo de hablantes, pero la mayoría de los hablantes de italiano (54 % de ellos) y portugués (50 %) lo hacen al menos una vez al año. La mayoría de los hablantes de galés (42 %) lo hacen nunca. Es probable que esto se deba a que hay muy pocas películas en lengua galesa; sin embargo, el canal de televisión galés S4C está disponible en la Patagonia para aquellos que tengan un receptor de televisión por satélite (cf. WalesOnline 2004).
A los hablantes de todas las lenguas les gusta escuchar música y, a diferencia de las películas, existe una gran variedad de géneros en cada idioma. Los hablantes de galés escuchan más frecuentemente, con el 31 % escuchando varias veces a la semana. Esto podría deberse a la existencia de una emisora de radio en galés –LU20 Radio Chubut– que emite una vez a la semana en toda la provincia. La mayoría de los hablantes de italiano (46 %) y de portugués (50 %) escuchan varias veces al año.
Al igual que la música, no hay escasez de literatura disponible en los tres idiomas de este estudio, aunque los libros galeses pueden ser a veces difíciles de encontrar fuera de Gales. Los encuestados que hablan italiano son los que más leen en su L2; 38 % de ellos respondió que leen varias veces al mes. La mayoría de los hablantes de galés (36 %) leen textos en galés varias veces al año y los hábitos de lectura de la mayoría de los hablantes de portugués se dividen entre varias veces al año (33 %) y nunca (33 %).
Un método mucho más fácil de encontrar material de lectura en otros idiomas es a través de Internet, aunque la mayoría de los hablantes de cada grupo (galés = 28 %, italiano = 38 %, portugués = 33 %) no lo hacen nunca. Sorprendentemente, esto no cambia significativamente cuando se tiene en cuenta la edad de los encuestados – ni los jóvenes ni los mayores pasan mucho tiempo en Internet en su L2.
Escribir mensajes también es una actividad poco popular en todas las edades y todos los idiomas. El 31 % de los hablantes de galés, 38 % de los hablantes de italiano y 67 % de los hablantes de portugués escribir ni los SMS, ni tuits o mensajes en las redes sociales.
El último ámbito consultado –hablar– era mucho más popular entre los hablantes de galés. El 28 % indicó que lo hacía varias veces a la semana. Un número similar de hablantes de italiano hace lo mismo; sin embargo, la mayoría (38 %) hablan con otros hablantes de italiano solo varias veces al año. Lo mismo ocurre con los hablantes de portugués; la mayoría (50 %) solo hablan en portugués con otras personas varias veces al año. Sin embargo, esto puede deberse a la falta de otros hablantes en la región.
Esta falta de oportunidades para utilizar la L2 en la región fue comentada por uno de los encuestados mediante el cuadro de comentarios en la última página de la encuesta:
[…S]in est[í]mulos, los chicos que est[á]n aprendiendo, no lo usan, porque m[á]s all[á] del [á]mbito escolar y familiar no tienen donde utilizarlo. (Encuestado № 255)
| Galés |
|
|
| Varias veces al día |
1 % |
14 % |
3 % |
13 % |
10 % |
11 % |
| a la semana |
13 % |
31 % |
10 % |
25 % |
22 % |
28 % |
| al mes |
17 % |
19 % |
24 % |
22 % |
18 % |
22 % |
| al año |
28 % |
24 % |
36 % |
13 % |
19 % |
24 % |
| nunca |
42 % |
13 % |
28 % |
28 % |
31 % |
15 % |
| Italiano |
|
|
| Varias veces al día |
0 % |
15 % |
0 % |
8 % |
8 % |
8 % |
| a la semana |
8 % |
31 % |
8 % |
31 % |
31 % |
23 % |
| al mes |
31 % |
0 % |
38 % |
8 % |
0 % |
15 % |
| al año |
54 % |
46 % |
23 % |
15 % |
23 % |
38 % |
| nunca |
8 % |
8 % |
31 % |
38 % |
38 % |
15 % |
| Portugués |
|
|
| Varias veces al día |
0 % |
0 % |
17 % |
0 % |
0 % |
0 % |
| a la semana |
17 % |
17 % |
0 % |
33 % |
17 % |
17 % |
| al mes |
0 % |
0 % |
17 % |
17 % |
0 % |
17 % |
| al año |
50 % |
50 % |
33 % |
17 % |
17 % |
50 % |
| nunca |
33 % |
33 % |
33 % |
33 % |
67 % |
17 % |
Tabla 9: Usos lingüísticos por dominio (propios datos)
5.6 Actitudes hacia lenguas heredadas
La última página de preguntas pretendía conocer las actitudes de los encuestados sobre las lenguas heredadas, tanto de los que las hablan como de los que no.
En la página, los encuestados también disponían de un cuadro de comentarios para que pudieran añadir cualquier otra cosa que se les ocurriera sobre las lenguas heredadas en la Patagonia, y el 44 % de los encuestados lo ha utilizado. En general, los comentarios reflejan los sentimientos expresados en este capítulo, y se incluirán en el análisis cuando sea apropiado.
A menudo se puede observar en el discurso público que hay una división definida en Gales entre los que hablan galés y los que no: La gran mayoría de hablantes están en favor de conservar el idioma por cualquier medio, mientras que los que no hablan el idioma van desde generalmente positivos hasta estar totalmente en desacuerdo. Las siguientes preguntas deberían permitir conocer las actitudes de los hablantes y no hablantes de lenguas heredadas en Chubut, para investigar si la situación también se refleja allí.
5.6.1 “Es importante conservar este idioma en la Patagonia”
Una de las principales críticas que tienen los hablantes del inglés en Gales contra la lengua galesa es que se ‘malgasta’ demasiado dinero apoyando una lengua ‘moribunda’, y que no es importante conservar una lengua que no puede mantenerse por sí misma – una opinión que no comparten la mayoría de los hablantes de galés.
De manera similar, entre los encuestados, son los hablantes de galés que están más de acuerdo en que es importante conservar su lengua. El 86 % está “totalmente de acuerdo”, y nadie seleccionó ni “en desacuerdo” ni “totalmente en desacuerdo”.
El siguiente grupo más de acuerdo con esta afirmación, sorprendentemente, es el de los encuestados que no hablan ninguna lengua heredada. El 70 % está “totalmente de acuerdo”, y una vez más, nadie seleccionó ni “en desacuerdo” ni “totalmente en desacuerdo”.
La mitad de los hablantes de portugués está “totalmente de acuerdo” en que es importante preservar esa lengua en la Patagonia, con 33 % respondiendo que está ni de acuerdo, ni en desacuerdo. El grupo más pequeño –solo 17 % de los encuestados– está “de acuerdo”, por lo que, una vez más, nadie está en desacuerdo con la afirmación.
El único grupo que incluía encuestados que no están de acuerdo con la importancia de conservar su lengua es el de los hablantes de italiano. El 8 % de los encuestados respondieron que está “totalmente en desacuerdo”, mientras que el 38 % está “ni en desacuerdo ni de acuerdo”, y otro 38 % está “totalmente de acuerdo”. El 17 % final está “de acuerdo” con la afirmación.
| Galés |
0 % |
0 % |
1 % |
13 % |
86 % |
| Italiano |
8 % |
0 % |
38 % |
15 % |
38 % |
| Portugués |
0 % |
0 % |
33 % |
17 % |
50 % |
| Solo castellano |
0 % |
0 % |
3 % |
27 % |
70 % |
Tabla
10: “Es importante conservar este idioma en la Patagonia” (propios datos)
Al igual que en las respuestas anteriores, la mayoría de los comentarios dejados por los encuestados –el 39 %– fueron positivos sobre la necesidad de conservar las lenguas heredadas. Aunque unos se muestran pesimistas, otros sugieren cómo podría facilitarse:
Que se trabaje e implementen más idiomas en escuelas, que los chicos tengan conocimientos de la gente que tuvo que emigrar de su país natal, y enseñarles el idioma, la cultura y costumbres, así de esa manera poder mantener vivo todo lo que trajeron a nuestra querida Patagonia. (Encuestado № 100)
Siento que se deben encontrar más recursos para el aprendizaje del gal[é]s en Patagonia. Se lo que cuesta y no es una queja pero son tantos los cambios que se producen en la enseñanza que –personas grandes fundamentalmente– dejan de estudiarlo porque entre la dificultad de las mutaciones y los cambios de dis[á]ctica / cuadernillos / usos de muchas palabras hace que se reduzca el interés. No se cu[á]l es la solución a esto [...]. (Encuestado № 125)
Deber[í]an ser parte de los planes de estudios según regiones y afinidad del estudiante. (Encuestado № 274)
Solo un comentario fue negativo sobre la necesidad de conservación lingüística, dejado por un hablante de italiano de mayor edad (65 años o más):
Para m[í] no son relevantes, lo importante es aprender a comunicarse, el código o idioma no es tan importante (Encuestado № 247)
No obstante, cabe señalar que todos los demás comentarios de los hablantes de italiano fueron, en general, positivos con respecto a las lenguas heredadas, aunque en cierto modo decepcionados por el hecho de que la mayor parte de la atención se dirija a la lengua galesa (cf. capítulo 5.6.8.)
5.6.2 “El futuro para este idioma en la Patagonia es prometedor”
La gran cantidad de apoyo mostrado en 5.6.1 por los encuestados que solo hablan castellano parece ser un buen indicador para el futuro de las lenguas heredadas en la Patagonia, pero este optimismo no es compartido por ninguno de los grupos encuestados.
De nuevo, los hablantes de galés son los más optimistas sobre el futuro de su lengua. El 39 % está “totalmente de acuerdo” y “de acuerdo”, pero el 21 % está “ni de acuerdo, ni en desacuerdo” y solo el 1 % está “en desacuerdo”.
Una vez más, son los hablantes de solo castellano que forma el grupo segundo más optimista. El 33 % de los encuestados está “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo” con la afirmación. El 21 % se vea neutro con el 12 % “en desacuerdo”.
Los hablantes de portugués se muestran indecisos sobre el futuro de esta lengua, y más de la mitad (el 67 %) indican que están “ni en desacuerdo, ni de acuerdo”. El tercio restante (el 33 %) está ligeramente más positivo, respondiendo que está “de acuerdo”. Este fue el único grupo en el que nadie fue “totalmente de acuerdo”.
Mientras que la mayoría de los hablantes de italiano (el 38 %) están “de acuerdo” y el 23 % “totalmente de acuerdo”, este grupo fue el que muestra más inseguridad en relación con el futuro de su lengua en la región. El 15 % es neutro o está “en desacuerdo”, pero un 8 % está “totalmente en desacuerdo”.
| Galés |
0 % |
1 % |
21 % |
39 % |
39 % |
| Italiano |
8 % |
15 % |
15 % |
38 % |
23 % |
| Portugués |
0 % |
0 % |
67 % |
33 % |
0 % |
| Solo castellano |
0 % |
12 % |
21 % |
33 % |
33 % |
Tabla
11: “El futuro para este idioma en la Patagonia es prometedor” (propios datos)
El 9 % de los comentarios se trata de este tema, y unos atribuyen el futuro más prometedor al duro trabajo realizado por los profesores de idiomas y –respecto a la lengua galesa– el apoyo del gobierno galés:
Hubo un resurgimiento desde hace unos 35 años, gran parte debido al apoyo desde Gales. Cuando yo era chica si el galés no se hablaba en tu casa, no había donde aprenderlo. Las escuelas bilingües son un excelente proyecto. (Encuestado № 142)
Me gusta la gran conexión entre Gales y Patagonia, el movimiento de profesores de galés y la alegría de los estudiantes. (Encuestado № 173)
Otros comentarios comparan la situación actual con el pasado, mostrando cómo, en su opinión, el futuro se ve mejor:
[…E]n Patagonia hay un movimiento muy grande para que cualquier persona tenga acceso a aprender. Las nuevas generaciones mejoraron y abrieron los pensamientos cerrados de solo enseñar en la familia […] (Encuestado № 104)
A la generación de m[i] madre la reprend[í]an si hablaban gales en la escuela. No se consideraba. Fue dejándose de hablar en algunas familias hasta perderse. (Encuestado № 330)
Todos los comentarios escritos sobre este tema se pueden clasificar como positivos y ciertos que, a pesar de las dificultades, las lenguas heredadas pronto serán aprendidas por un número cada vez mayor de personas. Johnson (cf. 2007: 130) señaló que cuanto mayor era la fluidez oral de un sujeto, más probable era que fuera positivo sobre la vitalidad de la lengua, pero esto resultado no pudo ser duplicado en este estudio, ya que todos los comentaristas habían calificado su nivel como 3 y, por supuesto, el conjunto de datos mucho más pequeño disponible.
5.6.3 “Este idioma es fundamental en la cultura patagónica”
Incluso dentro de Argentina, la Patagonia tiene una cultura distinta. El objetivo de esta pregunta es determinar en qué medida los hablantes de lenguas heredadas consideran que su lengua está asociada a esta cultura.
La pregunta planteada a los que solo habla castellano era “lenguas heredadas son fundamentales en la cultura patagónica”, y el 58 % de los encuestados está “totalmente de acuerdo” – el mayor número de todos los grupos. El 33 % está “de acuerdo”, pero el 6 % está “en desacuerdo” y el 3 % “totalmente en desacuerdo”.
Los hablantes de galés forman el próximo grupo más de acuerdo con esta afirmación. El 51 % está “totalmente de acuerdo” y el 33 % solo “de acuerdo”. El 11 % se considera neutro, pero el 3 % está “en desacuerdo” y el 1 % “totalmente en desacuerdo”.
El grupo italiano no pudo llegar a un consenso. El 23 % de los encuestados está “totalmente de acuerdo”, “de acuerdo” o “ni en desacuerdo, ni de acuerdo”, poniendo la actitud mayoritaria en el campo positivo. Sin embargo, casi un tercio de los encuestados tiene una opinión negativa sobre el impacto cultural del idioma italiano en la región: el 15 % está “en desacuerdo” o “totalmente en desacuerdo”.
El grupo más pequeño también es el grupo que parecía estar menos seguro de su lugar en la cultura patagónica. Aunque el 50 % de los encuestados está “de acuerdo” con la afirmación, 33 % está “en desacuerdo” y 17 % “totalmente en desacuerdo”.
Es interesante observar que los encuestados que no hablan una lengua heredada son los que creen más firmemente que estas lenguas son fundamentales en la cultura patagónica. Esta es la única afirmación en la que es así, y es la declaración con el segundo mayor número de encuestados de este grupo que están “totalmente de acuerdo”. Menos sorprendente es que el grupo que habla galés, como de costumbre, es el más optimista de los tres grupos de L2.
| Galés |
1 % |
3 % |
11 % |
33 % |
51 % |
| Italiano |
15 % |
15 % |
23 % |
23 % |
23 % |
| Portugués |
17 % |
33 % |
0 % |
50 % |
0 % |
| Solo castellano |
3 % |
6 % |
0 % |
33 % |
58 % |
Tabla
12: “Este idioma es fundamental en la cultura patagónica” (propios datos)
Solo el 5 % de los comentarios menciona este tema, y cada uno coincide en que perder el uso de las lenguas heredadas sería perder una parte de la historia de la región:
Que no deben perderse forman parte de nuestra historia, y se pierde ser[í]a lamentable. (Encuestado № 93)
[…] La desaparición de una lengua regional debe considerarse como un tipo de desastre ecológico. (Encuestado № 294)
También afirmaron que todas las lenguas heredadas forman parte de la identidad regional:
[…] El galés es parte de la identidad de la Patagonia, y por lo tanto, de Argentina […]. (Encuestado № 160)
[… M]e parece necesario las culturas diferentes para enriquecimiento cultural [y] social. (Encuestado № 282)
Aunque se podría suponer que los hablantes de alto nivel de las lenguas heredadas serían los que más se pronunciarían sobre la importancia de dicha lengua, cabe destacar que estos sentimientos también fueron expresados no solo por los encuestados que las hablan, sino también por ellos que solo hablan castellano. Entre ellos que sí hablan una L2, sus niveles abarcan entre los más altos y los más bajos, por lo que es difícil sacar otra conclusión que no sea que el sentimiento es universal entre los encuestados.
5.6.4 “Me enorgullece poder hablar este idioma”
La palabra que destaca como la más utilizada en el discurso público sobre la lengua galesa en Gales es “orgullo”, y los que no hablan el idioma también mencionan ocasionalmente que Gales debería estar “orgulloso de su lengua.” Para muchos –si no la mayoría– de los galeses, su lengua es la parte más visible de su cultura y, por tanto, de la que se sienten más orgullosos. Esta pregunta pretendía averiguar si esto también es cierto para los hablantes de lenguas heredadas de la Patagonia.
Una vez más, es el grupo galés que está más de acuerdo con la idea de ser orgulloso poder hablar su idioma. El 79 % está “totalmente de acuerdo” y el 15 % “de acuerdo”; solo el 4 % se veían neutral y el 1 % está “totalmente en desacuerdo”.
El grupo portugués también está mayoritariamente orgulloso de su lengua. El 17 % está “totalmente de acuerdo” y la mayoría (50 %) están “de acuerdo”. El 17 % es neutral y el 17 % “totalmente en desacuerdo”.
De nuevo, es el grupo italiano que resultó ser el menos positivo. En total contraste con los otros grupos, la mayoría de los que hablan italiano –el 46 %– están “totalmente en desacuerdo” con la idea de ser orgulloso de su idioma. El 23 % está “en desacuerdo” y el otro 25 % se identifica como neutrales. Solo el 8 % de los parlantes italianos está “totalmente de acuerdo” con la afirmación.
Por los encuestados que solo hablan castellano, la afirmación “me
enorgullecería poder hablar una lengua heredada” parecía demasiado abstracto. Por eso, se les presentó con la afirmación “me
gustaría poder hablar una lengua heredada”. En general, los encuestados se muestran favorables a la idea, con el 36 % “totalmente de acuerdo” y el 52 % “de acuerdo”. Solo el 6 % no tiene una opinión; el 3 % está “en desacuerdo” y el otro 3 % está “totalmente en desacuerdo”.
Al igual que el orgullo es un factor definitorio de las actitudes de los galeses en su país nativo, también parece ser el caso en la Patagonia. Los galés parlantes muestran un gran sentido de orgullo que ningún otro grupo de hablantes se acerca a igualar. Las posibles razones para este resultado, aunque son múltiples, probablemente tengan mucho que ver con el fuerte sentimiento entre los hablantes de galés de que son vinculados por su idioma con los habitantes “originales” en la región y fundadores de las ciudades, como se mostró en la sección 5.6.3 y se mostrará en la sección 5.6.5.
| Galés |
1 % |
0 % |
4 % |
15 % |
79 % |
| Italiano |
46 % |
23 % |
23 % |
0 % |
8 % |
| Portugués |
17 % |
0 % |
17 % |
50 % |
17 % |
| Solo castellano |
3 % |
3 % |
6 % |
52 % |
36 % |
Tabla
13: “Me enorgullece poder hablar este idioma” (propios datos)
Ningún comentario mencionó un sentimiento de orgullo por hablar su L2; sin embargo, ciertos comentarios podrían interpretarse como una muestra de orgullo por su lengua:
El gal[é]s no debería ser solo un idioma minoritario, debería ser la segunda lengua de todos en [C]hubut. (Encuestado № 203)
¡Y Wladfa debe ser bilingüe de una vez! (Encuestado № 294)
Aunque el último comentario no menciona específicamente qué idioma debería ser la segunda lengua de un Chubut bilingüe, el uso del nombre galés nos da una clara indicación.
5.6.5 “Este idioma jugó un papel determinante en la historia de la Patagonia”
Teniendo en cuenta que la ‘conquista del desierto’ se consideró un triunfo que fue posible en gran parte gracias a los inmigrantes, sería razonable esperar que se considere que las lenguas habladas por estos inmigrantes jugaron un papel importante en la historia de la región.
Los hablantes de la lengua de los colonos originales están mayoritariamente de acuerdo con esta afirmación: El 67 % de los hablantes de galés está “totalmente de acuerdo” y el 26 % está “de acuerdo”. Solo el 6 % no tiene una opinión y el 1 % está “en desacuerdo”.
El grupo italiano es más positivo que negativo. El 31 % está “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”, con el 15 % neutral. En el otro extremo de la escala, el 8 % está “en desacuerdo” y el 15 % “en desacuerdo”.
El grupo portugués es marginalmente más positivo que negativo. Aunque un tercio de los encuestados (33 %) está “totalmente en desacuerdo”, otro tercio (33 %) está “totalmente de acuerdo”. El 17 % que componen el grupo “de acuerdo” hace que el resultado vuelva al campo positivo, que el 17 % restante de resultados neutros no impugna.
A ellos que solo hablan castellano, se les presentó la afirmación “lenguas heredadas jugaron un papel determinante en la historia de la Patagonia”, con la que la mayoría (42 %) están de acuerdo. En contrasto, solo el 18 % está “en desacuerdo” o neutral. En los extremos, el 15 % está “totalmente de acuerdo” y el 6 % está “totalmente en desacuerdo”.
| Galés |
0 % |
1 % |
6 % |
26 % |
67 % |
| Italiano |
15 % |
8 % |
15 % |
31 % |
31 % |
| Portugués |
33 % |
0 % |
17 % |
17 % |
33 % |
| Solo castellano |
6 % |
18 % |
18 % |
42 % |
15 % |
Tabla
14: “Este idioma jugó un papel determinante en la historia de la Patagonia” (propios datos)
El 5 % de los comentarios menciona la historia de la región y la relación que tiene las lenguas heredadas con esta:
[…] La historia [g]alesa en la Patagonia es un anclaje muy fuerte que es imprescindible conocer para poder difundirlo (Encuestado № 264)
El idioma galés, que se habla aquí en Chubut, nos recuerda a los colonos que se afincaron en 1865 en estas tierras y es una forma de honrarlos. (Encuestado № 319)
5.6.6 “Se da suficiente importancia a este idioma en la Patagonia”
Esta pregunta se ha diseñado en dos partes para conocer la opinión de los hablantes sobre las demás lenguas de la región. Mientras que la lengua galesa en la Patagonia recibe financiación directamente del gobierno galés, incluyendo el envío de profesores desde Gales para apoyar el idioma in Gaiman, no ocurre lo mismo con el italiano y el portugués.
A pesar de este apoyo, los encuestados de habla galesa no parecen estar convencidos de que las medidas sean suficientes. Solo el 17 % está “totalmente de acuerdo” y el 38 % “de acuerdo”, pero también el 38 % está “en desacuerdo”. El 26 % es neutral.
Los hablantes de italiano respondieron similarmente. La mayoría (38 %) están “de acuerdo” con la afirmación, incluso el 8 % que está “totalmente de acuerdo”, pero también hay un 38 % que está “en desacuerdo”, con el 15 % de neutrales.
El grupo portugués es el grupo menos satisfecho. Mientras que el 17 % está “de acuerdo” y “totalmente de acuerdo”, otro 17 % está “en desacuerdo”. La mayoría (50 %) están neutral.
A los hablantes de solo castellano, no se les presentaron dos afirmaciones separadas sobre este asunto, sino que se les pidió que comentaran la afirmación del apartado 5.6.7.
| Galés |
0 % |
24 % |
26 % |
33 % |
17 % |
| Italiano |
0 % |
38 % |
15 % |
38 % |
8 % |
| Portugués |
0 % |
17 % |
50 % |
17 % |
17 % |
Tabla
15: “Se da suficiente importancia a este idioma en la Patagonia” (propios datos)
A pesar del apoyo oficial del gobierno regional y del gobierno nacional de Gales –incluyendo el pago de profesores de idiomas enviados desde Gales para una estancia prolongada en la Patagonia– muchos comentaristas no están de acuerdo en que el galés reciba suficiente apoyo oficial:
Creo que se le da poca importancia a la distribución e intereses de las culturas y lenguas minoritarias en la Patagonia. De hecho, hasta aqu[í] en el sur, se le da m[á]s importancia a la lengua [i]nglesa que a las dem[á]s lengua. (Encuestado № 126)
No creo que en toda la provincia se le d[é] la importancia que corresponde. (Encuestado № 161)
Falta apoyo estatal (Encuestado № 190)
Lamentablemente las lenguas minoristas como el [g]alés no reciben el apoyo de organismos públicos por lo que deben llevarse a cabo de forma privada y eso dificulta que la comunidad se acerque a ellos. (Encuestado № 407)
Estos comentarios fueron escritos por un grupo de hablantes de galés que se dividió exactamente por la mitad entre varones y mujeres. Cada hablante pertenecía a un grupo de edad diferente y vivía en una localidad distinta, lo que resulta bastante inesperado. Cabría esperar que las personas mayores no conocieran del todo la gama de servicios que se prestan, y quizás las personas que viven en zonas más pequeñas tampoco; sin embargo, el amplio espectro de los perfiles de los comentaristas hace pensar que, o bien no se prestan tantas ayudas oficiales como parece sobre el papel, o bien el hecho no está bien publicitado en la región.
5.6.7 “Se da suficiente importancia a otras lenguas herederas”
La opinión de los hablantes de galés está dividida en este tema. La mayoría se ve como neutral, pero mientras que el 22 % está “de acuerdo” y solo el 3 % está “totalmente de acuerdo”, el 32 % está “en desacuerdo” y el 10 % está “totalmente en desacuerdo”.
La división de opiniones entre los hablantes de italiano es aún mayor que entre los de galés. El 38 % está “de acuerdo” y el 31 % “en desacuerdo”. Entre estas posiciones está solo 8 % de neutrales, y en los extremos, el 15 % está “totalmente de acuerdo” con el 8 % “totalmente en desacuerdo”.
Los hablantes de portugués se muestran más positivos que los demás. El 67 % está “de acuerdo” y el 33 % restante se vea neutral.
De ellos que solo hablan castellano, los resultados son generalmente positivos, con el 42 % estando “de acuerdo” y el 15 % “totalmente de acuerdo”. El 18 % del grupo está neutral o “en desacuerdo”, con el 6 % “totalmente en desacuerdo”. De hecho, puede considerarse un signo positivo que las personas que no hablan una L2 sean conscientes de su existencia en la región y que estén lo suficientemente interesados en ellos como para estar motivados a participar en esta encuesta.
| Galés |
10 % |
32 % |
33 % |
22 % |
3 % |
| Italiano |
8 % |
31 % |
8 % |
38 % |
15 % |
| Portugués |
0 % |
0 % |
33 % |
67 % |
0 % |
| Solo castellano |
6 % |
18 % |
18 % |
42 % |
15 % |
Tabla
16: “Se da suficiente importancia a otras lenguas herederas” (propios datos)
Mientras que los hablantes de galés no están convencidos de que se les dé suficiente importancia, los que comentaron son conscientes de la posición algo privilegiada que ocupan dentro de la herencia de las lenguas heredadas:
[S]olo se le da la importancia que merece al galés y los otros idiomas se dejan de lado a comparación del mismo (repuesta № 154)
En el VIRCH [Valle Inferior del Río Chubut] solo se le da relevancia al gal[é]s. (Encuestado № 245)
Ninguno de los comentarios mencionó qué L2 creían que es más importante en la Patagonia, y muchos comentarios hicieron referencia específica al hecho de que todas las lenguas heredadas son dignas de apoyo y de ser transmitidas.
5.7 Resumen
En total, no hay temas en los que los cuatro grupos estén de acuerdo entre sí. Mientras que los hablantes de galés parecen ser los más optimistas en casi todos los aspectos, los hablantes de italiano y portugués tienden a ser bastante más pesimistas. Los encuestados que solo hablan castellano, en general, son partidarios de las lenguas heredadas, con una gran mayoría respondiendo positivamente a cada las cinco preguntas que se les formularon.
Tanto los hablantes de galés como los que solo hablan castellano están mayoritariamente de acuerdo en que es importante conservar las lenguas heredadas que se hablan en la Patagonia, pero ambos grupos coinciden en que el futuro no parece totalmente prometedor ellas. Los hablantes de italiano y portugués parecen pesimistas, no solo sobre el futuro, pero –como es el caso entere los parlantes italianos– sobre el hecho de que es importante conservar su lengua.
Estos resultados se correlacionan muy estrechamente con el orgullo –o la falta de lo mismo– que siente cada grupo de hablantes por sus respectivas L2: mientras que los hablantes de galés se enorgullecen mucho poder hablar galés, los hablantes de italiano no están orgullos de su idioma.
Esto hecho parece aún más extraño si se tiene en cuenta que la mayoría de los italianoparlantes están de acuerdo en que la lengua no solo ha desempeñado un papel importante en la historia de la región, sino que también es una parte fundamental de su cultura.
Aunque todos los grupos están generalmente seguros de que la futura pinta bien para las lenguas heredadas en la Patagonia, están menos seguros de que reciben el reconocimiento que les corresponde. Es interesante observar que, a pesar del apoyo oficial del gobierno regional y nacional de argentina, así como del gobierno galés, los encuestados de habla galesa siguen creyendo que se les debería dar más importancia. También cabe destacar que dicho grupo parece no ser consciente de su posición privilegiada entre las lenguas heredadas –o más bien no sabe de la posición de las otras lengas– dado que la mayoría no tienen opinión sobre la situación de las demás.
Un aspecto que destacó entre los comentarios que no se mencionó en este capítulo es el reconocimiento de la necesidad de un mayor estudio de las lenguas indígenas:
Que deberían incluir a los idiomas de los pueblos originarios también en los estudios lingüísticos, así como en el sistema educativo, para que no se pierdan. (Encuestado № 110)
[…] Es importante conocer la cantidad de personas que hablan idiomas Mapudungun, Tshon y Afrikáans en la Patagonia. Se deben agregar. […] (Encuestado № 294)
Además del idioma gales, están los idiomas de los pueblos originarios. Ambas culturas coexistieron y es una de las experiencias de colaboración y convivencia pacíficas únicas en el mundo. (Encuestado № 356)
Como este estudio se centra en las lenguas traídas a Argentina por los emigrantes en el siglo XIX, no se han tenido en cuenta las lenguas indígenas, pero sin duda merecen un examen más profundo. Las mismas leyes que afectaron gravemente a la vitalidad de la lengua galesa en la Patagonia –por no hablar de la ‘conquista del desierto’ y la acción militar contra los indios patagónicos– son también en gran medida responsables de la casi erradicación de las lenguas indígenas de la región; es decir, las lenguas de la familia chon y gününa
yajich, que, según la mayoría de los informes, están tristemente al borde de la extinción.
6 Conclusión
La hipótesis planteada en el capítulo 4 era que, a pesar de la escasa investigación concentrada en este ámbito, cabría esperar que en las “colonias galesas” se hablen otras lenguas heredadas además del galés. Mediante el diseño y ejecución de una encuesta en la Provincia del Chubut y el análisis de sus resultados, se demostró en el capítulo 5 que efectivamente existen otras lenguas heredadas que se hablan allí, aunque con distintos niveles de vitalidad.
Aparte del galés, un número significativo de hablantes de italiano y portugués declararon conocer y utilizar esas lenguas, y mientras que la distribución en edad y nivel de formación se muestra bastante consistente en todos los grupos, tienen los hablantes de italiano y portugués una actitud diferente hacia sus L2. En general, están menos seguros de la importancia de sus lenguas en la región y menos orgullosos de su capacidad para hablarlas. Tienden a aprender sus L2 fuera de casa y mucho menos con la motivación de permanecer en contacto con sus raíces, que es la motivación principal de los hablantes de galés.
En última instancia, la razón de la continua vitalidad de la lengua galesa en la región puede remontarse muy probablemente a las motivaciones de los colonos originales. Mientras que prácticamente todos los emigrantes llegaron a Argentina para conseguir un futuro mejor para ellos y sus familias (que habría necesitado integrarse lo más rápida y completamente posible en la nueva sociedad), los galeses llegaron a la Patagonia con otro objetivo: para conseguir un futuro mejor para su lengua y su cultura. Como señaló Williams (1991: 253):
They had been raised to believe that the Welsh language was the most important dimension of Welshness and that the conservation of the language was as much of a moral obligation as ensuring the inter-generational transmission of religion.
Se les había educado en la creencia de que la lengua galesa era la dimensión más importante de la galesidad y que la conservación de la lengua era una obligación moral tan importante como garantizar la transmisión intergeneracional de la religión. (Traducción mía.)
Es evidente entre los comentarios de los encuestados que esta versión romántica de los primeros colonos persiste en la mente de los galés parlantes, pero a
pesar de este orgullo, los hablantes de galés –al igual que los hablantes de italiano y portugués– no suelen utilizar su L2 in su tiempo libre, ni usan solo su L2 para hablar con personas, posiblemente debido a la falta de posibilidades de ambos. Cuando sí utilizan su L2, lo hacen de forma relativamente equilibrada entre en el hogar y con los amigos; sin embargo, corresponderá a un futuro estudio investigar en qué condiciones exactamente y de qué forma se produce.
6.1 Análisis crítico de la metodología y perspectivas
El uso de una encuesta para lleva a cabo esta investigación no fue la primera opción; sin embargo, este método tiene unas claras ventajas sobre otros métodos. En primer lugar, y lo más importante en esta época de pandemia, las encuestas eliminan la necesidad de viajar para conocer la opinión de la gente.
Sin embargo, una de las principales desventajas es que, una vez que la encuesta se ha abierto, no se pueden modificar las preguntas sin anular todas las respuestas hasta ese momento; cualquier nueva idea o percepción debe guardarse para un posible estudio futuro.
Algunos cambios necesarios se hicieron evidentes después de las primeras docenas de respuestas. A pesar de haber puesto una descripción de los objetivos de la encuesta en la página principal, había que descartar casi una media parte de las respuestas por no ajustarse a los criterios. La mayoría de las respuestas descalificados eran de personas que no vivían en Chubut ni habían nacido allí. Sin embargo, es posible que algunos de estos encuestados tengan conexiones familiares con la región (por ejemplo, padres que habían nacido en Chubut pero que luego se trasladaron a otro lugar), y se podría haber redactado una pregunta adicional para determinarlo.
Otro gran malentendido fue sobre la definición de lenguas heredadas, que se presentó en la página dos de la encuesta así:
La Patagonia ha experimentado una gran afluencia de inmigrantes desde el siglo XIX que trajeron consigo sus diferentes lenguas. ¿Tiene usted conocimientos de una lengua heredada (es decir, un idioma que fue
llevada a la Patagonia por inmigrantes), aunque sean básicos? (Énfasis mío.)
A pesar de ello, unos encuestados indicaron en la caja de comentarios que se refieren al inglés que tuvieron que aprender en la escuela, y, por tanto, no cumple los criterios de una L2 como se definió en el capítulo 1.1.
Otra modificación deseable de la encuesta habría sido la inclusión del idioma afrikáans en la lista de lenguas heredadas; la influencia de los bóeres en la región y su descubrimiento de petróleo allí solo se puso de manifiesto durante el proceso de investigación, es decir, después del lanzamiento de la encuesta. La Universidad de Michigan, en los Estados Unidos, ha realizado algunas investigaciones sobre esta comunidad de habla, y el discurso popular en Sudáfrica es muy similar al discurso en Gales sobre los galés parlantes de la Patagonia (es decir, sorpresa y leve diversión por el hecho de que su lengua se hable y se transmita en un lugar que parece completamente desvinculado de sus orígenes). Aunque parece tener el afrikáans poca vitalidad en la región, sin duda cabe incluirla en futuros estudios.
A lo largo de este trabajo se ha mencionado en varias ocasiones el hecho de que las escuelas de galés enseñan a un número importante de alumnos al año; sin embargo, se perdió la oportunidad de preguntar a los encuestados sobre el idioma de su educación. Esta pregunta puede explicar el mayor nivel de confianza en la lectura de los hablantes de galés en comparación con los hablantes con otras L2.
Una omisión aparentemente flagrante fue que no se preguntó a los encuestados qué idiomas utilizan para hablar con personas desconocidas. Aunque cabría esperar que la respuesta fuera que la mayoría de las veces se utiliza el castellano en estos casos, es posible que haya ámbitos en los que no sea así; por ejemplo, en Gales se hablaría con un tendero por norma general en inglés, a menos que se encuentre en ciertas ciudades en el norte del país, donde el galés es la norma en las tiendas.
En mi opinión, una investigación de seguimiento que tenga en cuenta las críticas anteriores revelaría una imagen mucho más precisa de la situación lingüística en las antiguas colonias galesas de la Patagonia. Un estudio de esta índole debería llevarse a cabo durante un periodo de tiempo más largo, utilizando diversos métodos en lugar de una simple encuesta en línea.